Apple le hizo la competencia a la Casa Blanca en las últimas semanas: hay un número sin precedentes de filtraciones sobre los nuevos productos que presentará este miércoles en su lanzamiento anual.

Así que, salvo que haya sorpresas de última hora -los clásicos “una cosa más” de Steve Jobs- ya nos hacemos una idea bastante completa de qué podemos esperar cuando Tim Cook se suba al escenario.

Lo hará en calidad de director ejecutivo de la primera compañía estadounidense en alcanzar el valor de un billón de dólares. Y para mantener el listón alto, Apple se apoyará en los éxitos del pasado, en lugar de introducir algo totalmente nuevo.

Es probable que veamos tres nuevos iPhones, un Apple Watch mejorado y tal vez algunos iPads. A finales del año pasado, un rumor sugirió que también podría haber una laptop más económica.

Lo que no veremos, sin embargo, son algunos de los saltos innovadores que prometen algunos de los competidores de Apple.

Samsung planea presentar un celular flexible a finales de año. OnePlus dijo que su nuevo teléfono tendrá un sensor de huella dactilar en la pantalla. Huawei, que recientemente superó a Apple en ventas globales de smartphones, también está trabajando en su propio dispositivo flexible.

Pero, por supuesto, la fortaleza de Apple reside en ignorar esas tecnologías emergentes hasta que sienta que es el momento de integrarlas en sus productos.

Según la visión de la compañía, no tiene sentido desarrollar tecnología nueva porque sí. Y esa filosofía ha sido reforzada año tras año.

El año “S”

“En este momento, la franquicia del iPhone es tan fuerte que parece casi intocable”, le dice a al BBC Ben Wood, analista en CCS Insight.

“Incluso en una época en que rivales como Samsung tienen que expandir los límites desarrollando nueva tecnología como pantallas que se doblan”.

El año pasado, fue el décimo aniversario del lanzamiento del iPhone y los fans de Apple esperaban una reinvención del dispositivo. Lo que tuvieron fue el iPhone X, que no fue revolucionario pero al menos introdujo algo nuevo en el diseño.

También le puso un precio más alto: US$999.

Las expectativas no son tan altas esta vez. Es lo que se conoce como un año “S”, cuando Apple no hace ningún cambio importante en sus dispositivos, excepto por algunas mejoras internas.

Y sus nuevos teléfonos vienen con la letra “S” para dejarlo claro.

Se viene uniPhone XS. Además, las filtraciones sugieren también otra versión más grande, una que convierta la versión de US$999 en la más “barata” de las dos.

Ese modelo más grande podría llamarse XS Max, un nombre que suena más bien a suplemento de proteína en polvo . Pero, en fin, tampoco soy un especialista en marketing.

El precio de las acciones de Apple subió drásticamente cuando la compañía reveló que el precio del iPhone iba a subir.

Hubo algunas preocupaciones. Pero Apple ya probó las aguas con el iPhone X, el teléfono más caro de su historia. 12 meses más tarde, la respuesta a la pregunta “¿Seguirá la gente gastando tanto en un iPhone?”, según las estadísticas de ventas, parece ser “Sí”.

Con el XS Max veremos qué tan lejos puede llegar Apple en ese aspecto.

Además del XS y el XS Max, es posible que haya una versión más barata del iPhone X. De ser así, eso significará que el botón de inicio, el que hizo al iPhone reconocible al instante, definitivamente, dejará de existir.

¿Un nuevo Apple Watch?

Aunque el iPhone sigue siendo la apuesta fundamental de Apple, a juzgar por la gran cantidad de ganancias de la empresa, una parte creciente de su negocio proviene de otras áreas, como el Apple Watch.

Ese producto no ha sido un éxito en ventas desde que se lanzó en 2015, pero es el smartwatch más vendido del mercado.

Y las filtraciones sugieren que podríamos ver un nuevo Apple Watch con una pantalla algo más grande y capacidades más sofisticadas de monitoreo cardíaco.