Este pequeño aparato inteligente se convierte en los ‘ojos’ de personas con problemas de la vista.

Gabriela es psicóloga clínica y maestra en psicoterapia gestalt. Está licenciada en psicología pericial y trabaja en un hospital. Además, tiene su propio consultorio e imparte conferencias y talleres en su tiempo libre. La ceguera nunca ha sido un obstáculo para ella, ni en su vida profesional ni en la personal. Sin embargo, sí le ha representado un reto.

“Tengo 42 años. Terminé de perder la vista a los 14, es decir que tengo más tiempo de no ver que de ver”, dice a Expansión.

“No fue fácil que me dejaran entrar a la carrera. Me decían que la psicología es observar, pero observar y ver son dos cosas muy diferentes (…) Al final lo logré, pero me encontré con un nuevo desafío: el de encontrar la forma de poder estudiar”, detalla.

Gabriela empezó a ayudarse de sus compañeros de clase. Ellos leían y ella resumía; ellos hacían las diapositivas y ella se encargaba de exponer. Así se convirtió en psicóloga clínica.

“Pero cuando entré a la maestría y ya todos trabajamos, se complicó aún más”, dice.

“Empecé a intercambiar horas de terapia por horas de lectura y, con ayuda de una grabadora, empecé a hacer mi propia audioteca. Finalmente también obtuve la maestría, pero por mucho tiempo estuve limitada a encontrar quién tuviera el tiempo, la posibilidad y las ganas de ayudarme”, recuerda.

En sus palabras, su vida cambió por completo el cuatro de mayo de 2017, cuando conoció Orcam. “Ese mismo día dije ‘me lo llevo’”, aseguró. “Fue un viernes. Para el sábado ya estaba leyendo. Hoy llevo siete libros (leídos) con esta tecnología”.

Escuchar lo que no se puede ver

Orcam es un dispositivo desarrollado por la startup israelí Mobileye, hoy subsidiaria de Intel , dedicada principalmente a la creación de sistemas de detección y procesamiento de imágenes para los asistentes de conducción.

Básicamente, su tecnología se convierte en los ‘ojos’ de los vehículos para que puedan ‘ver’ a los peatones, vehículos y señales de tránsito que se cruzan en el camino. Sus fundadores son Amnon Shashua y Ziv Aviram, CTO y CEO respectivamente de la firma Orcam.

La historia de esta última comenzó, de acuerdo con Shashua, cuando su tía, que tenía la vista limitada, se le acercó y le pidió que, así como podía hacer a los coches ‘ver’, le ayudara a recuperar la visión que había perdido con tecnología.

Entonces, el también profesor en Ciencias Informáticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén planteó el caso al equipo de Mobileye, que rápidamente encontró la forma de adaptar sus sistemas para guiar a personas invidentes o con visión limitada en lugar de a automóviles.

En 2015 comenzó la comercialización de la primera versión de Orcam en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra e Israel. Durante los siguientes años, la startup se expandió a toda Europa y este 2018, de acuerdo con la firma, es el año de Latinoamérica.

Pero, ¿qué hace este aparato? ¿Cómo es que tiene la capacidad de cambiar la vida de personas con problemas de la vista, como Gaby?

Orcam es un dispositivo portátil que se coloca cerca de los ojos y de los oídos con ayuda de un armazón y que ayuda al usuario a escuchar lo que no puede ver.

Su software puede reconocer y recordar rostros, identificar billetes (incluidos los de pesos mexicanos), colores e incluso apoya a la persona con la lectura de cualquier tipo de texto. Por si fuera poco, también da la fecha y la hora, todo esto guiado por gestos con las manos de quien lo porta.

Para comunicarse con el usuario utiliza un pequeño altavoz con audio HD, disponible en diversos idiomas, incluido el español. También cuenta con herramientas extra como un par de luces LED para que pueda hacer su trabajo incluso en espacios oscuros. Éstas se activan automáticamente.

Orcam tiene tres horas de autonomía y se recarga en solo quince minutos con ayuda de un cable con salida como la de los aparatos Android. También cuenta con conexión Wi-Fi, que solo se requiere para actualizar el software.

“Antes de Orcam, solo veía un cielo negro. Hoy ese cielo negro tiene estrellas. (El aparato) me devolvió autoestima, independencia, libertad, confianza”, asegura Gabriela.

“Puedo desde escoger qué ropa usar hasta ir al super y buscar mi cereal o leer el menú de un restaurante. También puedo checar mis diapositivas cuando estoy por dar una charla y seguir leyendo, no sólo sobre psicología, también novelas u otras cosas, por placer”, añade.

Se trata de un equipo con el potencial de impactar en la vida de mucha gente aunque, debido al avanzado nivel de tecnología que implica, su precio no es menor: el equipo cuesta 4,500 dólares.

Por ello, la startup asegura que ya está en pláticas con “fundaciones, donadores y gobiernos” en Latinoamérica, incluyendo a México, para desarrollar estrategias que permitan acercar esta tecnología a quien más la necesita pero no la puede pagar. Hasta el momento, en la zona, Orcam cuenta con 30 usuarios.