Trump evalúa pacto con Irán para extender la tregua y aliviar la presión sobre Hormuz

Washington analiza un memorando para ampliar 60 días la tregua con Irán y reabrir con mayor certidumbre el paso por el estrecho de Hormuz.

Washington. La Casa Blanca entró este viernes 29 de mayo en horas decisivas para definir si respalda un entendimiento con Irán que permita extender por 60 días la tregua vigente y abrir una nueva etapa de negociaciones sobre el programa nuclear iraní. El posible acuerdo no sólo busca evitar un nuevo estallido militar; también intenta despejar la incertidumbre que pesa sobre el estrecho de Hormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles para el comercio mundial de energía.

De acuerdo con reportes difundidos por Reuters y confirmados por otros medios estadounidenses, negociadores de ambos países lograron un borrador de memorando de entendimiento que incluye la prolongación del cese al fuego y condiciones para aliviar restricciones de navegación en la zona. Sin embargo, el presidente Donald Trump todavía debía tomar una decisión final junto con su equipo de seguridad nacional, lo que mantenía el proceso en terreno frágil y altamente político.

La tregua como alivio, no como solución definitiva

El punto central es que la propuesta no resuelve de fondo la disputa entre Washington y Teherán. Lo que ofrece es una pausa con reglas más claras para evitar ataques directos, bajar la temperatura militar y abrir una ventana de negociación más estructurada. El problema es que esa salida temporal convive con desconfianzas acumuladas, acusaciones cruzadas sobre violaciones previas al cese al fuego y diferencias profundas sobre el futuro del programa nuclear iraní.

Por eso la discusión en la Casa Blanca fue más compleja que una simple firma. Trump necesita valorar si un pacto limitado puede venderse como una victoria estratégica o si, por el contrario, será interpretado por sus críticos como una tregua incompleta que deja a Irán con margen para reorganizarse. En paralelo, Teherán también enfrenta su propia presión interna, porque cualquier concesión a Washington puede ser vista como una señal de debilidad dentro de su aparato político y militar.

Hormuz y el efecto económico global

La dimensión económica explica buena parte de la urgencia. El estrecho de Hormuz sigue siendo un punto crítico para la salida de petróleo y gas natural desde el Golfo Pérsico. Cada amenaza sobre su operación se refleja en precios internacionales, seguros marítimos, transporte y expectativas de inflación. Un marco mínimo de estabilidad ayudaría a reducir esa presión y daría oxígeno a mercados que llevan semanas reaccionando a cada señal de escalada o desescalada.

La decisión que tome Washington en estas horas puede no cerrar el conflicto, pero sí redefinir su intensidad. Si el acuerdo avanza, el mundo ganará una tregua más larga y una oportunidad diplomática real. Si se cae, la región volverá a un escenario de alta volatilidad con repercusiones inmediatas en energía, comercio y seguridad internacional.

Fuente: Reuters, AP, Axios