Banxico eleva a 1.5% su previsión de crecimiento para México en 2026

El banco central mejoró su pronóstico tras el avance del segundo trimestre, pero mantiene alertas por inversión débil, T-MEC e inflación persistente.
Edificio central del Banco de México

El Banco de México elevó de 1.1 a 1.5 por ciento su previsión puntual de crecimiento para la economía mexicana en 2026, después de que la actividad mostrara un desempeño mejor al esperado durante el segundo trimestre. La revisión ofrece una señal más favorable que el informe anterior, aunque el banco central mantiene un diagnóstico cauteloso por la debilidad de la inversión, las tensiones comerciales y los riesgos inflacionarios.

Mejor segundo trimestre cambia el pronóstico

En su Informe Trimestral Abril-Junio 2026, Banxico ubicó el intervalo de expansión del producto interno bruto entre 1 y 2 por ciento. El rango previo era de 0.5 a 1.7 por ciento. El ajuste responde al avance de 1.42 por ciento trimestral registrado entre abril y junio, luego de una contracción de 0.34 por ciento en los primeros tres meses del año.

La gobernadora del banco central, Victoria Rodríguez Ceja, explicó que los tres grandes sectores productivos tuvieron un comportamiento favorable. Las actividades agropecuarias, la industria y los servicios contribuyeron a la recuperación después de un inicio de año débil. Sin embargo, la institución prevé una moderación durante el tercer trimestre conforme se diluyan algunos impulsos temporales al consumo.

Banxico analizó también el efecto económico del Mundial de Futbol 2026, durante el cual México fue sede de 13 partidos. Aunque el torneo aumentó la actividad en alojamiento, restaurantes, transporte y entretenimiento, el impacto resultó menor al que anticipaban algunos pronósticos. El banco central concluyó que la derrama fue positiva pero insuficiente para cambiar de manera sustancial la trayectoria de la economía.

El T-MEC sigue como principal fuente de incertidumbre

La relación comercial de Norteamérica se mantiene como uno de los riesgos centrales. Estados Unidos activó un esquema de revisiones anuales del tratado en lugar de ratificarlo por un nuevo periodo prolongado, lo que extiende la incertidumbre para las empresas. Aunque las exportaciones mexicanas conservan por ahora su acceso preferencial, la posibilidad de nuevas medidas sobre acero, aluminio y automóviles pesa sobre las decisiones de inversión.

El banco advirtió que una desaceleración más fuerte de Estados Unidos, cambios arancelarios adicionales o una escalada de conflictos geopolíticos podrían reducir la actividad. Para 2027, Banxico recortó ligeramente su estimación puntual de crecimiento de 2.1 a 2 por ciento, con un intervalo de entre 1.2 y 2.8 por ciento. La recuperación prevista será gradual y dependerá en buena medida de que se reduzca la incertidumbre comercial.

Inflación y tasas permanecen bajo vigilancia

En materia de precios, Banxico espera que la inflación general cierre 2026 alrededor de 3.5 por ciento y converja hacia la meta de 3 por ciento durante 2027. La inflación anual pasó de 4.13 por ciento en el primer trimestre a 3.92 por ciento en el segundo y se ubicó en 3.26 por ciento durante la primera quincena de agosto. La trayectoria es descendente, pero los precios de los servicios muestran una resistencia mayor.

Esa persistencia explica que la Junta de Gobierno mantenga la tasa de referencia en 6.5 por ciento desde mayo, cuando dio por terminado el ciclo de recortes iniciado en 2024. El balance de riesgos para la inflación continúa inclinado al alza. Un cambio en el tipo de cambio, nuevos aranceles, presiones salariales o aumentos inesperados en alimentos y energía podrían retrasar la convergencia.

Una mejora moderada, no un cambio de tendencia

La nueva previsión confirma que la economía tuvo más dinamismo de lo previsto, pero no elimina los obstáculos estructurales. La demanda interna sigue moderada, la inversión permanece débil y la capacidad productiva operará por debajo de su potencial durante los próximos dos años. Al mismo tiempo, el mercado laboral conserva fortaleza, una combinación que puede sostener el consumo pero también prolongar algunas presiones sobre precios.

Para hogares y empresas, el mensaje es mixto: la posibilidad de una recesión inmediata se reduce, pero el crecimiento continuará limitado y el costo del crédito seguirá elevado mientras no exista mayor certeza sobre la inflación. Banxico mejoró el punto de partida para 2026, aunque dejó claro que el resultado final dependerá del comercio exterior, la inversión y la evolución de los precios en los meses restantes.

Fuentes: Banco de México, EFE, El País

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