Ciudad de México. Las muertes registradas durante los festejos mundialistas en inmediaciones del Ángel de la Independencia reabrieron el debate sobre la seguridad en concentraciones masivas, especialmente cuando la euforia deportiva reúne a miles de personas en calles, glorietas y avenidas principales.
De acuerdo con reportes periodísticos y autoridades capitalinas, tres personas fallecieron por asfixia durante las celebraciones por el triunfo de la Selección Mexicana ante Ecuador en el Mundial 2026. Los hechos ocurrieron la noche del 30 de junio y la madrugada del 1 de julio, en la zona de Paseo de la Reforma y calles de la colonia Juárez.
Lo que reportaron las autoridades
Los primeros informes señalaron que dos personas quedaron inconscientes cerca de Lancaster y Reforma, donde paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas realizaron maniobras avanzadas de reanimación. Pese a la atención, se confirmó la muerte por asfixia de un hombre de 44 años y una mujer de 19 años.
Más tarde, autoridades de salud capitalinas informaron que una mujer de 48 años fue localizada inconsciente en una calle cercana, en Berna, también dentro del perímetro de la colonia Juárez. La víctima fue trasladada a un hospital, donde finalmente fue declarada sin vida, igualmente por asfixia.
El caso ocurrió durante una de las concentraciones más intensas por el Mundial 2026 en la Ciudad de México. El Ángel de la Independencia, punto tradicional de celebración futbolística, recibió a una multitud tras el resultado de la Selección Mexicana, lo que generó presión sobre accesos, banquetas, calles laterales y rutas de salida.
Festejos y protocolos
La tragedia coloca bajo revisión los protocolos para reuniones espontáneas de gran tamaño. Aunque los festejos deportivos suelen organizarse de manera informal, las autoridades deben prever cierres viales, atención médica, corredores de evacuación, puntos de hidratación, control de aforos y comunicación clara para evitar aglomeraciones peligrosas.
Especialistas en protección civil advierten que el riesgo aumenta cuando la multitud se concentra en espacios reducidos, cuando las personas intentan avanzar en sentidos opuestos o cuando no existen rutas visibles para salir. En esos escenarios, una caída, una presión de grupo o una obstrucción pueden derivar en lesiones graves o asfixia.
Para la Ciudad de México, el Mundial 2026 implica un desafío adicional: habrá más celebraciones, mayor presencia turística y presión constante sobre zonas emblemáticas. La respuesta institucional deberá combinar vigilancia, atención médica y campañas preventivas para que la convivencia no dependa solo de la reacción de emergencia.
La muerte de tres aficionados deja una advertencia clara. La fiesta futbolística necesita condiciones mínimas de seguridad, porque una celebración masiva puede cambiar de ánimo en cuestión de minutos si no hay orden, salidas suficientes y atención oportuna.
Fuentes: Yahoo Noticias, ESPN Deportes, El Financiero, El Economista, Zeta.






