Londres. El Reino Unido reveló este lunes 6 de julio que cazas F-35 británicos interceptaron una aeronave rusa Tu-142 cerca del Círculo Polar Ártico, en un episodio que vuelve a colocar la tensión militar con Moscú en el centro de la agenda internacional.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa británico, el incidente ocurrió el jueves anterior, cuando la aeronave rusa se aproximó al grupo del portaviones HMS Prince of Wales durante operaciones en el mar de Noruega. Londres calificó las maniobras como poco seguras y poco profesionales, y señaló que el avión volaba a baja altura y pasó innecesariamente cerca de la nave.
Intercepción desde el portaviones
Los F-35 desplegados desde el HMS Prince of Wales fueron enviados para escoltar a la aeronave rusa fuera del área. La versión británica indica que se intentó comunicación por frecuencias internacionales, sin obtener respuesta. También se reportó el lanzamiento de sonoboyas al mar, equipo usado en tareas de vigilancia marítima y guerra antisubmarina.
El Tu-142, conocido en la nomenclatura de la OTAN como Bear-F, es un avión ruso de patrulla marítima de largo alcance. Su presencia cerca de unidades navales británicas no implica por sí sola un ataque, pero sí representa una señal de vigilancia y presión militar en una zona de creciente importancia estratégica.
El norte de Europa y el Ártico han ganado relevancia por la actividad rusa, el despliegue de fuerzas de la OTAN, rutas marítimas y vigilancia de infraestructura crítica. La operación del HMS Prince of Wales se desarrolla bajo un entorno de coordinación aliada, con atención especial a movimientos aéreos, marítimos y submarinos.
Una tensión que no cede
El episodio llega después de otros incidentes recientes entre Reino Unido y Rusia, incluidos operativos contra embarcaciones vinculadas a la llamada “flota fantasma” usada para evadir sanciones petroleras. También ocurre mientras Londres endurece su discurso sobre amenazas híbridas, espionaje, ciberataques y presión militar rusa en distintos dominios.
Para la OTAN, este tipo de intercepciones forma parte de la rutina defensiva, pero cada nuevo cruce eleva el riesgo de errores de cálculo. La cercanía entre aeronaves militares, la falta de comunicación y las maniobras agresivas pueden escalar rápidamente si una de las partes interpreta una acción como provocación directa.
Reino Unido presentó la respuesta de sus F-35 como una muestra de vigilancia y capacidad operativa. Rusia, por su parte, suele defender este tipo de vuelos como patrullajes en espacio aéreo internacional. La diferencia de narrativas mantiene abierta la tensión y confirma que el Ártico seguirá siendo un punto estratégico en la relación entre Moscú y los aliados occidentales.
Fuentes: El País, Ministerio de Defensa del Reino Unido.






