La presidenta Claudia Sheinbaum entra en la etapa previa a su tercer año de gobierno con una agenda marcada por el combate a la corrupción, la recuperación económica, la relación con Estados Unidos y la preparación política rumbo a las elecciones intermedias de 2027. El nuevo periodo exigirá convertir las decisiones de seguridad y control interno en resultados sostenidos para la población.
Corrupción y seguridad, pruebas centrales
Los casos que han involucrado a figuras del poder público colocaron la rendición de cuentas en el centro del debate nacional. La salida de Rubén Rocha del gobierno de Sinaloa, después de una imputación en Estados Unidos, representó una prueba para la capacidad de la Presidencia de contener una crisis dentro del oficialismo y responder a señalamientos que trascienden las fronteras mexicanas.
Al mismo tiempo, las investigaciones sobre redes de contrabando de combustibles y posibles vínculos con estructuras institucionales mantienen la presión sobre el gobierno federal. La credibilidad de la estrategia dependerá de que las pesquisas avancen con pruebas, procesos judiciales y responsabilidades individuales, sin reducirse a anuncios políticos. Para la administración, el reto es demostrar que el combate a la corrupción alcanza a funcionarios y aliados cuando existen elementos suficientes.
La seguridad seguirá conectada con esa discusión. La violencia regional, el tráfico de armas y la operación financiera del crimen organizado obligan a coordinar fiscalías, fuerzas federales y gobiernos estatales. También demandan una relación compleja con Washington, que ha incrementado su atención sobre funcionarios, gobernadores y redes del narcotráfico en México.
Economía y continuidad de los programas sociales
El crecimiento económico es otro de los pendientes. Una actividad débil reduce la recaudación, limita la creación de empleos formales y dificulta sostener la expansión de programas sociales e infraestructura. El gobierno necesita impulsar inversión sin renunciar a su estrategia de bienestar, mientras atiende la incertidumbre comercial y la revisión de reglas relacionadas con el T-MEC.
La administración deberá equilibrar varios objetivos: atraer capital, proteger sectores estratégicos, fortalecer cadenas productivas y evitar que las decisiones de corto plazo frenen proyectos. La relación económica con Estados Unidos seguirá siendo decisiva, tanto por el comercio como por las remesas, la inversión y la integración industrial. Cada diferencia política puede tener consecuencias para empresas, exportadores y trabajadores de ambos países.
El calendario electoral comienza a pesar
Las elecciones intermedias de 2027 ganarán espacio en la agenda conforme avance el próximo año. Morena buscará conservar su mayoría en el Congreso y mantener posiciones estatales, mientras la oposición intentará convertir los problemas de seguridad, economía y corrupción en temas de campaña. Ese contexto puede influir en el ritmo de las reformas y en la disposición de los partidos para construir acuerdos.
Entre los asuntos que ya generan discusión se encuentra una iniciativa constitucional relacionada con los requisitos de nacionalidad para aspirar a cargos como la Presidencia o una gubernatura. El debate mostrará hasta qué punto el oficialismo busca avanzar con su mayoría y en qué temas necesita apoyo de otras fuerzas políticas.
Para la ciudadanía, el balance del tercer año no dependerá solamente de la disputa partidista. Pesará la percepción sobre ingresos, empleo, seguridad, servicios públicos y capacidad del Estado para sancionar abusos. La administración llega con liderazgo político, pero también con la obligación de ofrecer resultados verificables en problemas que no se resuelven mediante una sola reforma.
El próximo ciclo será, por tanto, una etapa de consolidación. Sheinbaum deberá proteger la estabilidad de su coalición, responder a la presión exterior y mantener recursos para sus prioridades sociales. La forma en que atienda corrupción y crecimiento económico definirá buena parte del terreno político con el que México llegará a las elecciones intermedias.
Fuentes: El País






