Desde antes de que diera inicio la actual administración, Andrés Manuel López Obrador propuso a la población dos grandes proyectos: el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía “General Felipe Ángeles”, el segundo ya comenzó su construcción desde el 17 de octubre del presente año y se tiene planeado que se concluya en el año 2022, sin embargo, el camino para lograr esto no fue sencillo, en especial considerando que el Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, el proyecto más grande del gobierno de Peña Nieto, ya se encontraba en construcción.

Ya con López Obrador como presidente electo, se realizó una consulta ciudadana en octubre de 2018 para decidir el futuro del NAIM, si se continuaba con las obras o se cancelaba definitivamente, la mayoría decidió dar por terminado el plan de Texcoco y darle su voto de confianza a Santa Lucía ¿Por qué?.

Quizá la razón principal de esto fue que el NAIM se comenzó a construir en el año 2015 y al término de 2018, tres años después, apenas presentaba un 31.5% de avance según el Grupo Aeroportuario de la CDMX, con un gasto de cerca de 100 mil millones de pesos. La Academia de Ingeniería de México estimaba que el costo final del NAIM podría haber sido de más de 440 mil millones de pesos, comparado con los 78,557 millones de pesos que costará en total la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía y los tres años que se han propuesto para terminarlo.

El impacto ambiental también fue tema de controversia, pues el Lago Nabor Carrillo sufrió grandes daños durante la construcción del NAIM de Texcoco, esto es importante ya que este masivo cuerpo de agua es benéfico para la ciudad, pues es un ecosistema completo donde hacen parada varias especies de aves migratorias que habrían dejado esa zona si hubiera un aeropuerto en ella, además, disminuía las constantes tolvaneras que son comunes en los alrededores, el lago Nabor Carrillo es de importancia para la población cercana ya que brinda agua a la metrópoli, así como evitar inundaciones.

Al pretender construir un aeropuerto en Texcoco, se ignoraron las advertencias de la comunidad científica, que exponían que el terreno era muy inestable y el NAIM necesitaría un gasto impresionante por concepto de mantenimiento pues se proyectaba que se hundiera entre 12 a 14 centímetros por año, según Efraín Ovando Shelley, especialista del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

Por otro lado, el estudio de impacto ambiental del Aeropuerto de Santa Lucía, especifica que este terreno es más rígido, garantizando así el correcto funcionamiento y un nulo hundimiento del aeropuerto “General Felipe Ángeles”.

Si al nuevo Aeropuerto de Santa Lucia

Finalmente, a octubre de 2019, cerca de 54.1% de la población mexicana apoya el proyecto de Santa Lucía, las opiniones aún están muy divididas pero una considerable mayoría le refrenda la confianza al nuevo Gobierno de México, especialmente por el hartazgo que dejó la corrupción, hay que recordar que el Ejército será el encargado de esta magna obra y la gente confía en sus fuerzas armadas y en su gobierno, según la última encuesta de confianza en las instituciones.