El conflicto magisterial de la CNTE en las comunidades indígenas de Chiapas pasa inadvertido gracias a usos y costumbres que protegen a los docentes que dan clases a sus hijos.

En las comunidades de San Juan Chamula la lengua madre es el Tzotzil. Dialecto que en ocasiones pone en jaque a los profesores, debido a que estos tienen que recurrir a sus alumnos para comunicarse con los estudiantes de nuevo ingreso, quienes no hablan español.

Con radio de onda corta, los padres de familia tienen comunicación directa con el resto de las comunidades para solicitar auxilio en dado caso que los integrantes de la CNTE intenten cerrar sus escuelas.

El castigo para aquellos profesores que quieran cerrar las aulas o suspender las clases, es ser rapados y amarrados; además de ser exhibidos en las plazas públicas.

Por: Excélsior