Las movilizaciones sociales en Chiapas en los últimos años han tomado fuerza, una fuerza que se mueve de Simojovel a Tuxtla Gutiérrez o cualquier punto del estado, movilizaciones que son convocadas desde la parroquia de este municipio, ubicado a una hora con 58 minutos de la capital.

Para muchos la figura del “Padre Marcelo” es autoridad moral y civil en su comunidad. De estatura no mayor al 1.60 metros, de tez morena, el sacerdote Marcelo Pérez Pérez, ocupó la imagen emblemática del obispo emérito de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, quien murió el pasado 24 de enero de 2011.

Ahora Pérez Pérez, ataviado con su sotana con la que da los sermones en su Parroquia de San Antonio de Padua de Simojovel, adscrita a la diócesis de San Cristóbal de las Casas, encabeza peregrinaciones de contingentes del llamado pueblo creyente en las movilizaciones de la CNTE.

Con su sotana blanca y con el estandarte de la Virgen de Guadalupe, asemejando al padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, camina con un numeroso contingente de seguidores apoyando las movilizaciones de la CNTE, obedeciendo el mandato del Papa Francisco.

No podemos quedarnos sentados con los brazos cruzados, no podemos quedarnos así nomás, porque muchas veces reaccionamos cuando hay muertos y eso no es posible. Como Iglesia no podemos estar con los brazos cruzados, nos ha planteado muy bien el Papa Francisco que hay que ser revolucionarios, defender la vida, defender la patria, defender la libertad”, advierte.

La figura del sacerdote, quien tiene como base la Teología de la Liberación, es una figura incómoda para un sector de la sociedad chiapaneca, principalmente para sus detractores encabezados por el exalcalde en la región de Simojovel, Juan Gómez Domínguez, quien estuvo preso al ser denunciado por el párroco por el cacicazgo que formó la familia Gómez en ese municipio, encabezados por Juan Gómez Gómez y sus hijos Ramiro Gómez Domínguez y Juan Gómez Domínguez.

Una Teología de la Liberación que abraza a sus “hijos”, a los desprotegidos de las comunidades lejanas de la modernidad, abraza al magisterio a quién protege con sus plegarias y su presencia para evitar que las autoridades estatales o municipales traten de frenar las movilizaciones.

De tez morena y sonrisa franca, sin dudar ante la pregunta, responde todo tipo de cuestionamiento. ¿Su presencia como representando a la iglesia, no viola el concepto de que la educación debe ser laica?

La pregunta lo hace sonreír, me observa con curiosidad, responde con una pregunta ¿Usted no es de aquí, verdad?

Respondo con la cabeza, sin articular una palabra.

Espero la respuesta, sus manos aprietan con fuerza el tubo que sostiene el estandarte de la Virgen de Guadalupe. Vuelve a sonreír, me observa y responde.

Aquí no es cuestión de que se rompa el laicado, sino, más bien lo que defendemos es la vida. Queremos que siga la educación que sea laica, gratuita, obligatoria. Se mantiene de que la educación sea laica, pero ante la amenaza contra la vida entonces la iglesia no puede quedarse con los brazos cruzados”, afirma.

El “Padre Marcelo”, sigue su marcha protegido por sus seguidores del pueblo creyente, protegido desde el año pasado porque su cabeza tiene un precio de un millón de pesos que ofreció un expresidente municipal que fue detenido por posesión de droga y de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.

El polémico clérigo, lo mismo apoya en las movilizaciones de la CNTE que emprende campañas para el cierre de bares y prostíbulos en la zona de Simojovel, con la finalidad de “limpiar” su zona pastoral.

No será raro que en los próximos días, se encuentre en los cierres carreteros, toma de casetas, gasolineras, además de bloqueos en centros comerciales, sucursales bancarias, oficinas de gobierno Federal y Estatal, incluyendo la Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) que se tienen contemplados por las secciones 7 y 40 de la CNTE en Chiapas.

Por: Excélsior