La decisión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de adelantar al 5 de junio el cierre del ciclo escolar 2025-2026 desató molestia e incertidumbre entre madres y padres de familia, quienes aseguran que el recorte “les dio en la torre” tanto en lo educativo como en la organización diaria de millones de hogares.
En un sondeo realizado, comerciantes, amas de casa, trabajadores y docentes coincidieron en que quitar prácticamente un mes de clases agravará la crisis de aprendizaje que ya arrastran las escuelas públicas desde la pandemia.
“Los niños están ahorita a medias evaluaciones y ya les dijeron que con lo que tengan los van a evaluar. ¿Qué clase de respuesta es esa? A nadie le preguntaron”, reclama Andrea Pugua, madre de tres hijos y propietaria de una pequeña farmacia.
La mujer asegura que la medida la obligará a reorganizar completamente su rutina familiar y laboral, pues no tiene con quién dejar a sus hijos durante varias semanas adicionales.
“¿A dónde voy a poner a mi otro hijo? Ya tiene 14 años, ya no entra en cursos de verano y tampoco puedes tenerlos en la calle por el riesgo que implica”, lamenta.
Andrea considera que el problema educativo viene acumulándose desde la pandemia, cuando —afirma— miles de estudiantes avanzaron de grado sin dominar conocimientos básicos.
“¡Mi hijo no sabe las tablas! El problema viene desde primaria. No los reprobaban y mandaron niños a secundaria sin estar preparados”, relata.
Dice que, pese al esfuerzo de ella y su esposo por reforzar el aprendizaje en casa, los rezagos continúan creciendo y ahora podrían empeorar con menos tiempo efectivo en las aulas.
“Por más que estuvimos ahí apoyándolo, ya no tienen la misma atención que antes. Y ahora todavía les recortan clases”, señala.
La preocupación no sólo pasa por el nivel académico. Padres de familia advierten que el adelanto del cierre escolar también impactará la economía de quienes no pueden pagar cursos privados, cuidadores o escuelas particulares.
“Si tuviéramos dinero los metemos a una particular o les ponemos maestros. Pero no lo tenemos. Tenemos que atenernos a las escuelas públicas”, sostiene.
Otro de los puntos que más indignación generó entre las familias es que las autoridades hayan mencionado el calor y el Mundial de Futbol 2026 como parte de los argumentos para modificar el calendario.
(Con información de El Universal)






