Ciudad de México, octubre 07.- Versiones de testigos del múltiple homicidio ocurrido la tarde del martes en la carretera Chilpancingo-Tixtla, Guerrero, en donde murieron los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, Jonathan Morales Hernández y Filemón Castro Tacuba, contrastan con la versión oficial.

Según los testimonios obtenidos por El Sur, los delincuentes sabían que los dos estudiantes eran de Ayotzinapa y que el otro era un trabajador de la educación y a los tres les dispararon en la cabeza, señalan. Además acusan que cuando menos hubo dos heridos más, una mujer con una cangurera que recibió un balazo en el pecho y otro hombre.

La versión oficial que dieron a conocer el vocero Roberto Álvarez Heredia y el Fiscal Javier Olea Peláez, el miércoles, establece que “el móvil de los homicidios en mención, fue el robo de pasajeros del servicio público de transporte”.

También destaca que los asaltantes –de quienes los funcionarios no dijeron cuántos eran– dispararon antes “al aire” para que el chofer detuviera la unidad.

Sin embargo, ninguna de las versiones de testigos menciona que hayan disparado antes, y menos “al aire”, pues iban dentro de la camioneta, aunque confirman que primero exigieron la caja de madera donde el chofer deposita el dinero del cobro del pasaje y después las pertenencias a los pasajeros.

El parte oficial también indica que los “asaltantes” dispararon a los normalistas Jonathan y Filimón porque “se resistieron”, pero las versiones recogidas por los reporteros de El Sur aseguran que el ataque fue directo cuando ya estaban fuera de la unidad y en seguida, visiblemente alterados “comenzaron a disparar a lo loco” e hirieron a otra de las pasajeras.

En la conferencia de prensa, ni Álvarez ni Olea dijeron dónde recibieron los balazos las víctimas, pero compañeros de los normalistas dijeron el miércoles desde Los Saucitos, Tecoanapa, a donde trasladaron el cuerpo de Jonathan, que les dispararon a uno en la sien y a otro en la cara. Y ayer, fuentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) informaron que los dos normalistas recibieron cada uno un balazo en la cabeza y en el pecho, uno de ellos otro más en la mejilla. Mientras tanto, Juventino Carranza Tejacal trabajador del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Guerrero (IEEJAG) y originario de Acatempa recibió, igualmente, un balazo en la cabeza.

Las fuentes señalan que en el vehículo donde viajaban los estudiantes murieron al instante dos personas, pero dicen que allí murieron un estudiante y el maestro, y el segundo estudiante falleció cuando era trasladado a recibir atención médica, pero no identificaron cuál de los dos.

Entre los choferes de la ruta Chilpancingo-Tixtla que tiene su base a una cuadra del mercado Baltasar R. Leyva Mancilla en Chilpancingo, se comenta que la tarde del martes dos hombres hicieron la parada al chofer de la unidad número 40 en la colonia Indeco, sitio ubicado a unos 5 minutos en vehículo del lugar donde fue obligado a detenerse.

Es común que en ese lugar los conductores se detengan para subir o bajar pasaje, debido a que es un sitio donde termina la zona urbanizada de la capital.

Los normalistas Jonathan y Filemón se habrían encontrado circunstancialmente en la base del mercado, donde ambos abordaron la unidad.

También subieron a la unidad en el mercado el trabajador del IEEJAG, Juventino Carranza, Viky, una mujer que era acompañada de otra, ambas adultas y una joven de la que le colgaba un bolso de los conocidos como cangurera.

A la salida de la capital los dos delincuentes esperaban la unidad a la que le hicieron la parada y el conductor se detuvo para que abordaran.

Al interior Jonathan y Filemón ya habían entrado en amena plática. Un audio distribuido la misma tarde que ocurrieron los hechos da cuenta que la mujer que viajaba con Viky, una de las pasajeras, escuchó cuando los dos estudiantes hablaban de sus prácticas como maestros frente a alumnos y de que “les estaba yendo bien”.

La mujer supuso que se trataba de estudiantes de Ayotzinapa y, solidaria, les ofreció plátanos. La misma mujer conocía de vista a otro de los pasajeros que suponía era maestro, aunque desconocía su nombre. Resultó ser la tercera víctima.

El audio narra en voz de la hija de una de las dos mujeres pasajeras parte de lo que pasó al momento del ataque. La versión es la siguiente:

“Iban dos que mataron a varios allí, que no saben si eran de la Ayotzi, pero que venían estudiando, o sea que eran estudiantes y que iban diciendo que estaban bien en sus prácticas. Entonces dice mi mamá que les dio unos plátanos que traía”.
Sigue: “Los asaltantes venían en la Urvan, de repente les dijeron que se pararan, a un maestro que dice que lo conoce pero que no sabe cómo se llama, no podía sacar su cartera, estaba al lado de mi mamá y le dispararon en la cabeza. Mi mamá está impactada, la sangre le cayó a ella. A una chica que traía una mariconera se le atoró y también le dispararon en el pecho. Una maestra que está aquí con mi mamá que se llama Viki le apuntaron en la cabeza, cortaron cartucho pero entonces un carro pitó y ya no le dispararon. Están en shock, porque dicen que vieron cómo mataron a todos. Estuvieron disparándole a los carros que pasaron. En Chilpo hubo otro asalto y creo que son los mismos”.

El episodio ocurrió apenas unos cinco minutos después de que los delincuentes abordaron la unidad y entre los conductores de la ruta se comenta la versión de que atrás de la Urvan número 40 circulaba un vehículo azul, del que no se conocen más características, y que se incorporó a la carretera Chilpancingo-Tixtla cerca del punto donde se subieron los dos maleantes.

Sin embargo de esta unidad y sus ocupantes ya no se supo nada después del ataque.

Otras versión no confirmada señala de que atrás de la Urvan número 40 donde iban los estudiantes circulaba a corta distancia como custodiándola, un vehículo azul con hombres que se presume eran cómplices de los que atacaron a los estudiantes, pero de ese vehículo y sus ocupantes ya no se supo después de la balacera.

Con información de SinEmbargo/ElSur