La batalla de las urnas entre Pedro Pablo Kuczynski (Peruanos por el Kambio) y Keiko Fujimori (Fuerza Popular) terminará, oficialmente, entrada la madrugada. Pero, a estas horas, PPK, como se conoce popularmente a este economista liberal de 77 años, se puede considerar, aunque de milagro, presidente electo de Perú con el 50,52% de los votos, frente a una Fujimori que perdería con el 49,48%, según los datos proporcionados con el 89,53% escrutado.

No obstante, los candidatos mantienen la calma y la prudencia y aguardan al escrutinio oficial para reconocer la derrota y celebrar la victoria. Finalmente, a los peruanos les ha unidos más el espanto por el apellido Fujimori y la indiferencia de Keiko ante los casos de corrupción en su partido y en su familia (incluido un episodio de cargamento de cien kilos de cocaína) que el entusiasmo por PPK, un candidato con pocos reflejos que hace apenas una semana estaba fuera de juego.

Si a ese escenario se le suma la reacción y la agresividad demostrada en el último debate de televisión más las movilizaciones de la izquierda, liderada por Verónica Mendoza, se explica ese resurgir y la victoria que debe confirmar la ONPE (Organización Nacional de Procesos Electorales).

El todavía presidente, Ollanta Humala, con bajísimos niveles de popularidad, animó por la mañana -antes de conocer el nombre del ganador- a su futuro sucesor a que siguiera sus pasos con un «gobierno por y para el pueblo» y «continúe con las grandes obras». Tras recordar que por primera vez su país va tener «cuatro gobiernos –consecutivos- elegidos democráticamente» observó que «Perú es un modelo de desarrollo, crecimiento y fortalecimiento democrático».

Con una gestión más de sombras que de luces, Humala no debería estar preocupado por la Administración que le seguirá.

Para este año las previsiones indican que el país crecerá un 4%, un punto porcentual más que el anterior. Dicho esto, no son pocas las asignaturas pendientes. La más dramática, en materia laboral, es un 70 por ciento de empleo informal.

Para continuar con las transformaciones, el próximo Gobierno deberá contar con el partido de Keiko Fujimori. Fuerza Popular tiene mayoría absoluta en el Congreso y, en rigor, está en condiciones de aplicar muchas de las propuestas económicas que ha puesto sobre la mesa en esta campaña. Otra cosa es que quiera pero, en ese ámbito, difícilmente encuentre resistencia en Pedro Pablo Kuczynski.

A fin de cuentas, entre ella y el hombre que le ha arrebatado la victoría cuando la tenía al alcance de la mano, no hay muchas diferencias cuando se trata de hacer números. El ex ministro de Economía y Finanzas, que en las elecciones del 2011 voto en segunda vuelta por ella, puede no ser un político hábil –aunque sí afortunado- pero lo que nadie le puede discutir son sus virtudes como economista. Prueba de ello, en buena medida, es el Perú.